"Como el ciervo brama por las corrientes de las aguas, así clama por ti, oh Dios, el alma mía" Salmos 42:1

 
 

 



Estudio de
crecimiento para
niños y adolescentes


 

 


Emisora Abiding Radio

 

Esclavos ¿de quién?

“Por precio fuisteis comprados, no os hagáis esclavos de los hombres”    1 Corintios 7:23

En este pasaje Pablo está tratando el tema de estar unidos al Señor. Nos dice que hemos sido comprados por precio. Esta misma idea la repite en 6:20: “Porque habéis sido comprados por precio…”. Pero ahora añade un asunto del que ya hablo en el capítulo 3:21: “así que ninguno se gloríe en los hombres” y ahora nos dice: “No os hagáis esclavos de los hombres”. Si de alguien es esclavo el creyente es de Cristo. Toda esclavitud a los hombres no es más que atadura, dolor y tristeza. El Señor lo sabe y quiere que seamos siervos suyos.

No debemos hacernos esclavos de las filosofías que enseñan los hombres, ni de los hombres mismos, sino de Dios, siguiendo sus pisadas porque el precio pagado por nuestra libertad es muy grande, la sangre de Cristo.

Pablo menciona muchas veces, el precio que el Señor pagó por nuestra salvación, haciendo énfasis en que ahora somos de Cristo. ¿Cómo voy a hacerme esclavo de otro? Soy de Cristo

Proverbios 29:25; Isaías 51:7, 12;  Hebreos 13:16; Job 28:28

 -Silverio Martínez


La fidelidad de Dios

"No faltó palabra de todas las buenas promesas que Jehová había hecho a la casa de Israel; todo se cumplió"  Josué 21:45

Nuestra fe y fidelidad es cambiante, débil y poco fiable.
Descansar en la fidelidad de Dios pone paz en el alma. El no fallará.

                                                              -Isabel Martínez




Sabes del Corazón

 Por Isabel Martinez

 

Señor, Tú sabes del corazón,
lo profundo, lo más escondido,
pues tus ojos alcanzan lo eterno,
tu entendimiento el infinito.

Tú sabes su frialdad y tibieza
o si se enciende candente de amor.
Sabes las intenciones que abriga,
las razones que empujan su acción.

Sabes su oscuro afán vanidoso,
lóbregas raíces maquinando maldad.
Bebiendo el veneno vil y tenebroso
del abismo que fruto amargo tendrá.

Tú sabes los temores que abriga,
las heridas y tristezas que están.
Lo que le domina y le vence,
con lo que se goza y fuerte se hará.

Oh, Señor, Tú lo sabes todo,
¿quién de Ti se esconderá?