"Como el ciervo brama por las corrientes de las aguas, así clama por ti, oh Dios, el alma mía" Salmos 42:1

 
 

 



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Puestos los ojos en Jesús
"Puestos los ojos en Jesús, el autor
y consumador de la fe
...
"
(Hebreos 12:2)


Es muchísimo más fácil mantener el rumbo si tenemos un punto de referencia. Así sucede con los botes (que se dirigen hacia un faro en particular), cuando se escala una montaña (uno se dirige a una cima), y cuando se conduce un coche (usando las líneas blancas).

Usar un punto de referencia les salvó la vida a los astronautas de
l Apolo 13. Tal vez hayas leído la historia o visto la película. La nave espacial tenía muy poquita energía eléctrica. Los astronautas tenían que conservar todo vatio de energía que les fuera posible para regresar con seguridad. Ni siquiera podían encender los ordenadores.

Sin embargo, necesitaban un curso de corrección. Si no encendían los motores durante 39 segundos para colocarse en una órbita diferente, no iban a poder regresar a la Tierra. Pero, ¿cómo podían saber a dónde iban si no tenían instrumentos en
los ordenadores? El astronauta Jim Lovell decidió que si podían mantener un punto fijo en perspectiva a través de su diminuta ventana de cabina podrían dirigir la nave espacial a mano. El punto focal que escogieron fue su destino: la Tierra.

Encendieron los motores. Durante 39 largos segundos, Lovell concentró toda su atención en dirigir la debilitada nave para mantener la Tierra a la vista a través de la pequeña ventana. Puesto que se pudo concentrar en ese punto de referencia en particular, el Apolo 13 alcanzó la posición correcta y se salvaron tres vidas.

A medida que avanzamos en el curso del día, los creyentes en Jesús confrontamos fuerzas que nos pueden empujar en diferentes direcciones y sacarnos del rumbo. El orgullo nos puede llevar por un camino; el placer, por otro. La presión podría venir a través de una religión falsa, de una oferta atractiva o de una irresistible oportunidad de avanzar por medios inescrupulosos.

Empezamos un año nuevo. No te salgas del rumbo. Más bien, como sugiere el autor de Hebreos, pon los ojos en Jesús (12:2). Si lo mantenemos a él a la vista, no nos saldremos del rumbo ni nos estrellaremos.

—Diario Universitario